El Proceso de la Multiplicación 
 
por Ángel Manuel Hernández Gutiérrez, www.misionmoderna.com, Islas de Canarias, España. 

El Teólogo Pablo A. Deiros, dijo que “la única manera del alcanzar al mundo con el evangelio es continuando la multiplicación de discípulos. Es imposible alcanzar al mundo por adición. Llevaría 18.000 años de alcanzar a 1.000 personas diarias para cubrir los más 6.500 millones que constituyen la población mundial actual. Pero multiplicando por dos sólo 33 veces el resultado excedería la población total del mundo”. 

La mayoría de las iglesia y pastores están concentrados en la adición, en el proceso de añadir nuevas personas, y esto es bueno, pero se requiere concentrarse en la multiplicación si queremos alcanzar este mundo para Cristo. Les recuerdo que la multiplicación no es el simple proceso de evangelizar, o de crear discípulos, aunque dependa de estos dos factores, sino que es el proceso de crear discípulos que creen otros discípulos. 

La clave para la multiplicación está en que el lider esté dispuesto a derramar su vida en la del nuevo convertido. Esta participación de vida se llama precisamente “la transferencia de la vida”, y es tan importante para el desarrollo del discipulado que la multiplicación casi es imposible sin ella. El cristiano tiene que trabajar y vivir suficientemente cerca del nuevo cristiano…”. Porque es imposible crear discípulos que crean otros discípulos sin un ejemplo de vida imitable. Es decir, que el testimonio del que discipula es más importante que la enseñanza que da, porque el discipulado multiplicador se basa en el testimonio, no en la maestría.

Podríamos comparar el discipulado multiplicador con la educación de los hijos, de hecho el apóstol Pablo así lo considera cuando llama a sus discípulos “hijitos míos” (Gálatas 4:19; 1Juan 2:1, 3:18). Y en la educación de los hijos el testimonio es fundamental, y así lo considera la educadora y escritora Victoria Cardona, que en un artículo en el periódico ABC dijo: “los padres deben saber que en la primera infancia los niños imitan todo, por lo que es muy importante ser coherentes a la hora de dar testimonio. Los valores no se enseñan. Los valores los descubren los hijos a través del ejemplo de los padres”. Muchos padres, como muchos discipuladores, cometen el error de creer que la formación académica es suficiente. 

En nuestra iglesia nos hemos encontrado a líderes que creen que dar una clase sobre un tema determinado es más que suficiente. Sin embargo, los valores de la palabra del Señor, como los valores a implantar en los niños, necesitan de cercanía y vínculos emocionales. Quizás esta sea la razón por la que la escritura dice que el Señor “… estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar” (Mar. 3:14), es ese “estuviesen con él”, desde nuestro punto de vista esta es la base del discipulado multiplicador. Así que la actitud del discípulo que quiere crear otros discípulos debe ser la de ser testigo, y así lo dejó plasmado el Señor en “Hechos 1:8 …y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.


Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.