La Busqueda De La Popularidad

por Ángel Manuel Hernández, D.D., www.facebook.com/pastorfuerteventura/

“Jeremas 20:9 Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, haba en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude”.

El profeta Jeremas después de ser encarcelado por las autoridades de la casa del Señor, como el prncipe Pasur, por profetizar, desea desertar no quiere hablar más en el nombre del Señor. Sin embargo, un fuego ardiente en su interior impide su deserción. Jeremas quera servir al Señor pero sin padecer las consecuencias de ese servicio, quera predicar la palabra de Dios pero con popularidad, siendo aceptado por la gente.

La escritura muestra en todo su contexto que la fiel predicación de la palabra de Dios da lugar a la impopularidad. ¿De dónde viene el deseo de popularidad? El deseo de popularidad es el deseo de ser querido y aceptado por los demás, es una carencia que procede de algún tipo de rechazo generalmente sufrido en la infancia. Jeremas manifestó este sentimiento de rechazo cuando dijo aquello de “¡Ah! ¡ah, Señor Dios! He aqu, no sé hablar, porque soy niño (Jer 1:6). Jeremas no era un niño pero as se vea. Esta palabra niño se refiere a criado, mandado, a alguien que carece de capacidad para liderar a otros. Es probable que Jeremas haya sufrido algún tipo de rechazo por su forma de hablar a otros y eso creara el deseo de popularidad.

Solo encontramos en el nuevo testamento un personaje con el deseo de popularidad, Diótrefes, que le gustaba tener el primer lugar (3Jn. 9) y que no quera recibir a los apóstoles, es decir no quera recibir la palabra de Dios porque los apóstoles en aquel entonces representaban la palabra de Dios (Efes. 2:20). El deseo de popularidad nos puede llevar a rechazar determinados contenidos impopulares de la palabra de Dios y acomodar la palabra de Dios al oido de la gente, que es una de las cosas que vivimos en estos últimos tiempos con algunos siervos del Señor (2Tim. 4:3), especialmente los que buscan popularidad.

El problema de la búsqueda de popularidad no termina solo ah, en acomodar la palabra de Dios, sino en acciones para ganar popularidad, como vemos en la rebelión de Absalón contra David para ganarse el favor del pueblo (2Sam 15:1-6), el arresto de los Cristianos por parte de Herodes para lo mismo (Hech 12:1-3), o el encarcelamiento de Pablo por parte de Felix (Hch 24:27), o la persecución por parte de Festo (Hech. 25:9). El que busca la popularidad será capaz de entregar a sus propios hermanos (Mat. 10:21) y de perjudicar a la Iglesia del Señor, como Diótrefes, por causa de su popularidad. Si alguien tiene deseos de popularidad, es mejor que sane sus heridas de rechazo, porque buscar el favor de los hombres o tratar de agradarles, la búsqueda de popularidad, lleva a dejar de ser siervo de Cristo como dijo el Apóstol Pablo en Gálatas 1:10.

Bendiciones de lo Alto

Ptr. Ángel Manuel Hernández Gutiérrez, D.D.


Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.