Siguiente Paso, Edificar

por Ángel Manuel Hernández Gutiérrez, www.misionmoderna.com

“Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesúa hijo de Josadac, y comenzaron a reedificar la casa de Dios que estaba en Jerusalén; y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban” (Esdras 5:2).

El Señor envió a dos profetas, Hageo y Zacarías (Esd 5:1), para dos cosas, reprenderlos por su negligencia en la edificación del Templo y también para animarlos a terminarlo. Quizás estás sean las dos funciones principales de un líder o pastor frente a la grey de Dios. La edificación de la Iglesia de Cristo se realiza por medio de la evangelización, comunión, y discipulado. Todo cristiano tiene la obligación de evangelizar como dice “Marcos 16:15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. Y de tener comunión con sus hermanos, como dice “1Juan 1:7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”.

Y de discipular a otros, como dice “Mateo 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Todos sabemos como evangelizar, es tan sencillo como presentarle el evangelio a la gente. Todos sabemos como tener comunión, es tan sencillo como estar juntos los hermanos, comer juntos, orar juntos, etc (Hech. 2:44). ¿Pero como discipular? El Apóstol Pablo dice en “Gálatas 4:19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros”. Pablo menciona la palabra hijitos, porque el trabajo de formación de discípulos es como el trabajo de los padres con los hijos.

Muchos padres creen que la formación académica de sus hijos les convierten en personas de provecho, pero no es así. El colegio no forma en valores, porque aunque los tenga en sus temarios, los valores necesitan más que el intelecto para introducirse en una vida. Los valores necesitan de vínculos emocionales para ser asumidos. Esos vínculos emocionales los proporcionan las personas allegadas, progenitores, amigos o familiares. Y esas personas son el referente de los valores de los niños. La escritora y educadora familiar, Victoria Cardona dice: «Los padres deben saber que en la primera infancia los niños imitan todo, por lo que es muy importante ser coherentes a la hora de dar testimonio. Los valores no se enseñan. Los valores los descubren los hijos a través del ejemplo de los padres».

Con los discípulos pasa lo mismo, si queremos que ellos adopten los valores de la Palabra de Dios, el referente somos nosotros, sus líderes y pastores. Para implantar valores, hay que vivirlos, si no se vive un valor, no se logra implantar en otros. Los valores del Reino de Dios, son espirituales, eso quiere decir que no se pueden simular, porque nuestra forma de hablar y de ser delatará nuestro disimulo (Mat 12:34; Luc 6:45), y lo oculto de nuestra vida Dios lo saca a la luz (Ecl. 10:20; Mat. 10:27; Luc. 12:3).

Bendiciones de lo Alto

Ángel Manuel Hernández Gutiérrez

www.misionmoderna.com


Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.