Sermones Versus Lecciones
Por P. Ángel Manuel Hernández Gutiérrez, www.misionmoderna.com

Nosotros hemos probado distintas formas de ministrar la Palabra en las células. Al principio comenzamos con el estudio y la aplicación de la Palabra predicada el domingo en las células. Pero nos venció el problema típico de los españoles: “obtener lo máximo con el mínimo esfuerzo”, ya que algunos de nuestros creyentes no acudían al culto dominical porque, al fin y al cabo, recibían la misma Palabra en las células.

También surgió otro problema: como nuestras células son evangelísticas, siempre había que bajar el nivel de la enseñanza para que la entendieran las personas nuevas. Esto provocó que los creyentes más antiguos se quejaran por la falta de alimento sólido.

Por eso, empecé a construir una Palabra específica para las células, con un enfoque evangelístico, pero basada en un estudio del Nuevo Testamento capítulo por capítulo: una charla por capítulo. Y reservé los domingos para enseñanzas más actuales, abordando problemas y situaciones contemporáneas. De esta manera, los creyentes reciben dos enseñanzas enriquecedoras cada semana.

Para las lecciones semanales de células, con el objetivo de que las entendieran los nuevos sin dejar de alimentar a los más antiguos, me enfoqué en que fueran comprensibles para los recién convertidos. ¿Cómo lo hice? Tenía un hermano creyente en la recepción de la iglesia que apenas sabía leer ni escribir; era un hombre educado pero inculto, con escasa comprensión lectora. Así que cada vez que preparaba una lección para célula, bajaba a la recepción y se la impartía a él. Él me señalaba las palabras que no entendía o lo que no comprendía bien. Así los nuevos podían “comer” sin atragantarse, y los más antiguos también comían, pero todo “masticadito y molidito”.

Este trabajo me llevó cinco años y medio completarlo, y ahora contamos con un material para células que cubre cinco años, tocando prácticamente todos los temas: desde los doctrinales (como la Trinidad, la divinidad de Cristo, la encarnación, la muerte y resurrección de Jesús, la salvación por gracia mediante la fe, la justificación, etc.) hasta los más actuales (el perdón, la ansiedad y la preocupación, la identidad y la autoestima, las relaciones y los conflictos, el dinero y las riquezas, la sexualidad y la pureza, la familia y el matrimonio, la soledad, etc.).

Este material está dividido en libritos de trece lecciones, por lo que, aproximadamente cada tres meses, cambiamos de libro.

Como cada cinco años volvemos a comenzar el ciclo, lo que hago es contar con varias personas en la iglesia que se dedican a tomar notas de las enseñanzas actuales que imparto, y luego, durante la revisión del material antes de imprimirlo, lo actualizamos.


Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.