La Práctica del Discipulado

por Ángel Manuel Hernández, www.misionmoderna.com, Canary Islands, Spain

Para nosotros es muy facilitador el hecho de que la Iglesia sea una iglesia que haya nacido como iglesia celular y funcione como tal, porque la gente ya entra en una cultura que los va discipulando casi inconscientemente. Porque en el Reino de Dios se debe aprender viendo y haciendo. En el Reino de Dios la teora y la práctica van tomadas de la mano. En el Reino de Dios, los que enseñan han vivido y experimentado, no hay un sólo caso bblico de un maestro sin un enriquecimiento práctico. Teora sin práctica es inútil. Incluso en la exégesis bblica, el estudio profundo de la escritura, se requiere el elemento práctico de dejarse guiar por el Espritu Santo a toda verdad bblica. La teora debe ser probada por la práctica y la práctica debe ser observada y corregida por la teora. El diccionario Hispano americano de Misión, dice «la doctrina teórica no constituye una teologa verdadera, sino que necesita que se le de efecto en la acción». La preocupación de los líderes, no debe ser la de una creencia correcta, sino la de una reflexión y acción correcta. Porque en definitiva, y como dice 1Corintios 4:20, “…el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder». Jesús enseño con la práctica. Un ejemplo de esto, es el momento en el que los discpulos le piden que les enseñé a orar (Lucas 11:1). El señor no les dio una clase teórica, sino que les hizo una demostración verdadera, genuina y real, de como se deba orar, a través de la oración que el mismo hizo del Padre nuestro (Lucas 11:2). La enseñanza práctica, debe ser la forma de enseñanza que tiene que adoptar el líder que discpula a otros. Porque entre otras cosas, se aprende mejor experimentando.

Cuando una persona se convierte en nuestra Iglesia, ya se en la celebración del culto principal, o en una célula, y entra automáticamente en su proceso de discipulado. Los supervisores están muy al tanto de que los nuevos conversos no queden desamparados, principalmente porque son vidas que el Señor nos ha entregado para cuidarlas. Y nosotros entendemos que el cuidado sobre lo que Dios nos entrega debe ser nuestra prioridad. Si no fuera as, Dios dejara de entregarnos más gente. Esta fue la clase de responsabilidad que asumió el propio Jesús frente a su Padre, por eso dijo, en “Juan 17:12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese”. Cuando nosotros hemos aflojado en el cuidado, Dios nos ha tirado de la oreja por medio de la reducción del número de conversiones. De tal manera que cuando vemos que bajan las conversiones, sabemos donde estamos fallando, porque Dios no entrega hijos para que estos se pierdan (Jn 15:16; 2Ped. 3:9). Esta es la base de todo discipulado, el cuidado, un cuidado que debe ser sacrificial y esforzado. Cada Iglesia puede ejercer este cuidado como quiera, pero en las Iglesia celulares, el cuidad tiene un fuerte componente misional, es decir, que se va discipulando para hacer del discipulado un futuro discipulador, líder, supervisor, pastor…

Ángel Manuel Hernández Gutiérrez
www.misionmoderna.com


Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.