La Efectiviad de Células de Jóvenes
por Ángel Manuel Hernández, www.misionmoderna.com
Si pensamos en los dos momentos más importantes de nuestra vida, nacer y morir, nos damos cuenta que aunque nos rodea mucha gente, son dos experiencias que vivimos en soledad, quizás por eso lloramos al nacer y suspiramos al morir. El ser humano nace indefenso e imposibilitado para sobrevivir solo, necesita estar en grupo para poder crecer y desarrollarse plenamente. El mundo no consigue agrupar a los seres humanos, estamos viendo la desintegración de todo grupo social, incluida la familia. Y esto lleva a los profesionales médicos y sociólogos al mensaje de que asumamos la soledad, y existe una cantidad enorme de material en el que se enseña como resignarse a la soledad. Pero Dios tiene otro mensaje, él dice que la soledad no es buena (Génesis 2:18), y que es algo que se debe combatir y extirpar de nuestra sociedad.
Por sorprendente que parezca, en nuestros jóvenes, y a pesar de que están todo el da rodeados de gente en sus centros de estudios, la soledad es uno de sus principales problemas. Esta soledad en los jóvenes, entre otras cosas, les lleva a unirse a cualquiera, a tener relaciones y amistades que no les convienen, y en los casos más extremos de soledad, a las adicciones. Y el problema del joven es que no sabe como llenar ese vaco de soledad, y por eso encarga a otros que se lo llenen dejándose manipular con mucha facilidad. Los jóvenes necesitan compartir con otros sus emociones, su propio tiempo, sus risas o sus pensamientos diarios. Y Eclesiastés lo recoge bien cuando dice en “Eclesiastés 11:9 Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los das de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios”. Es ah, en esa necesidad de compartir, donde las células de jóvenes juegan un papel importantsimo.
Las células de jóvenes deben construirse de tal manera que mitiguen la soledad, permitiendo al joven compartir lo que siente, lo que le alegra, lo que piensa. Porque los jóvenes más que venir a or, vienen a compartir. No se puede estructurar una célula como una clase de un colegio, donde el líder ejerce de profesor y los alumnos deben guardar silencio y atender, porque de eso están los jóvenes hastiados. Deberan encontrar en una célula algo que les saque de su rutina diaria, algo diferente. Como dijo el novelista Albert Camus, “todo consiste en cambiar una sola letra de la palabra solitario, para convertirla en solidario”.
Para ellos una célula aburrida es aquella que no les ha permitido compartir con los demás sus emociones, sus tiempos, sus risas, y sus pensamientos. Algunos líderes de jóvenes piensan que el compartir unos con los otros no es una parte muy espiritual, sin embargo es la parte más espiritual de la célula, porque es la parte en la que el cuerpo de Cristo se está uniendo. Es la parte donde la ayuda mutua y el amor los unos por los otros se pone en acción, por eso dice en “Efesios 4:16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre s por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose enamor”. El compartir unos con otros, es además la parte en la que los jóvenes sobrellevan las cargas unos con los otros, como enseña “Gálatas 6:2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid as la ley de Cristo”. En una célula de jóvenes debera haber menos religiosidad y más compartir unos con otros. Quizás la palabra predicada debera ser una palabra más de preguntas que den lugar a ese compartir, que un monologo del líder.
Angel
Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.