La Iglesia Celular y Las Denominaciones
by Ángel Manuel Hernádez Gutiérrez
Las denominaciones han surgido de las denominaciones y toda Iglesia celular tiene una denominación de origen, a menos que oculte o reinvente su historia. Todo lo que somos se lo debemos siempre a alguien que nos precedió y que perteneció de alguna manera a una denominación.
En la actualidad ejerzo la vicepresidencia dentro de mi denominación, las Asambleas de Dios de las Islas Canarias, y la denominación nunca me ha causado ningún problema intencionado, pero si hemos chocado en algún programas o objetivos comunes, que con el entendimiento mutuo se han solucionado. Mi denominación siempre ha apostado por la diversidad dentro de un marco de objetivos comunes de evangelización y crecimiento, pero no se ha metido con los métodos o modelos que cada iglesia desarrolla con este fin, de hecho la mayora de las iglesias de mi denominación no son celulares y algunas de ellas hasta detestan abiertamente el modelo celular.
Si una Iglesia celular no tiene una denominación que le de libertad de trabajo y desarrollo, va a tener problemas, y no los va a tener porque los busque, sino porque la morfologa de la propia iglesia celular se los causa. ¿Y qué va hacer entonces?, ¿Salirse de la denominación y convertirse en su propia denominación, sumándose a las miles que ya hay en el mundo y que hacen que el cristianismo se debilite cada vez más?. Solo en EEUU hay mas de 250 denominaciones principales y cientos de otras menores. El problema no lo tienen las iglesias celulares con su denominación, sino algunos pastores de Iglesias celulares que carecen de la “empata corporal”, es decir, de identidad mental y afectiva con otros miembros de un mismo cuerpo como nos advierte 1Corintios 3:1-9. El problema esta cuando el pastor de la Iglesia celular crear una isla de poder, y se convierte en un Señor Feudal, que considera que lo que el hace es lo único importante. Pero un autentico líder sabe que no solo necesita integrarse verticalmente, sino horizontalmente también. Por otro lado nosotros debemos ser respetuosos y agradecidos con las races que nos hicieron ser lo que somos, y estar donde estamos, y no jactarnos cuando hemos crecido, pensando que podemos sobrevivir sin la raz (Romanos 11:28). As que si el pastor de la Iglesia celular cuidad su corazón y trata de llegar a entendimientos con su propia denominación, creo que puede solucionar los problemas de programas y objetivos, si hay voluntad por ambas partes de solucionarlos.
La denominación es buena, es saludable, te pone los pies en el suelo y sobre todo te puede dar un buen tirón de oreja, cuando nadie a tu alrededor se atreve a hacerlo. Por otro lado, una iglesia celular es muy buena para la denominación, porque le recuerda a la denominación cual debe ser el el objetivo principal de la misma, la evangelización y el discipulado. Creo que si Dios hace nacer en una denominación una Iglesia celular, es porque tiene un propósito con esa iglesia dentro de esa denominación, no creo que esa iglesia deba “clavar sus 95 tesis celulares en la puerta de la denominación”. Porque el movimiento celular es compatible y adaptable a cualquier parte del cuerpo de Cristo, ya que sus valores y principios coinciden con los valores y principios de cualquier denominación cristiana saludable.
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Ángel Manuel Hernández
Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.