Formación Decentralizado

por Ángel Manuel Hernández Gutiérrez, www.misionmoderna.com

Para la formación de discípulos se requiere dichos y hechos, porque el discipulado es imitación. No hay formación o por lo menos una formación que cree arraigo, si no hay imitación. La formación no es solo la enseñanza de una verdades o doctrinas bíblicas, es la experiencia de imitar la forma de vida del líder. Ninguna enseñanza cala hondo de un discípulo si no va a acompañada de una experiencia de vida. Si nos fijamos en todas las iglesias, nos damos cuenta que las enseñanzas del púlpito son solo una parte de la formación, que la verdadera formación reside en la comunión de los hermanos unos con los otros, sobre todo de los más antiguos con los más viejos. Los nuevos creyentes son como los bebés aprenden imitando.

En el mundo “adulto”, copiar es considerado una conducta impropia, enseñamos a nuestros hijos a que no copien, ni imiten a otras personas, que sean ellos mismos. Pero los niños crecen y se hacen auténticos y exclusivos, imitando. La palabra imagen proviene del término latín imitare, que significa imitar. Cuando uno está imitando, está proyectando una imagen nueva en su vida. Nosotros somos una imitación de Cristo y sin embargo la escritura dice en “2 Corintios 5:17 …si alguno está en Cristo, nueva criatura es…”. Cuando uno imita, nunca logra un producto exactamente idéntico al que imita, sino una creación nueva.

Los discípulos nuevos, como los niños, observan e imitan a las personas más cercanas. El niño imita al mas cercano, que suele ser su hermano mayor, y el hermano mayor imita al padre, por eso el Apóstol Pablo dijo en 1 Corintios 11:1 “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”. El efecto de la conducta de los cercanos es más poderosa que la propia enseñanza. Si un líder pretende que sus discípulos adquieran conductas correctas, sólo por lo que les enseña, esta muy desorientado. Cuando alguien se convierte, imita a sus cercanos, y será lo que ellos son.

El cerebro humano aprende también inconscientemente, si andas con alguien terminas siendo como esa persona inconscientemente, por eso Jesús escogió a sus discípulos para que estuvieran con él (Mar 3:14). Estar con los discípulos discípula más que las propias enseñanzas.

Por esa razón nosotros tenemos descentralizada la enseñanza básica, la de la ruta del discípulo y concentrada en los líderes, que la tienen plasmada en documentos escritos y supervisada por los supervisores. Luego si hay líderes que quieren formarse más profundamente ya pasan a otros niveles de formación que si están gestionados exclusivamente por pastores y maestros.

Descentralizar la formación provoca un crecimiento más rápido y efectivo, porque nadie conoce las necesidades de un discípulo y su crecimiento espiritual, como su líder.


Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.