El liderazgo sano crea un sistema celular sano
By Ángel Manuel Hernández Gutiérrez, www.misionmoderna.com , Islas Canarias, España

El liderazgo celular tiene que ser un liderazgo sano para que haya un sistema celular sano. Los líderes heridos en sus corazones o llenos de debilidades no fortalecidas, destrozan su propio fruto. Tengo un líder que es un estupendo evangelizador y ganador de almas, pero después en el discipulado cuando tiene que tener trato más cercano, destroza el fruto, siempre me cuenta algún enfrentamiento o problema que tiene con la personas a las que ganó y los echa a perder.

El trato con las personas está cargado siempre de ofensas, ya el Señor apuntó a este problema en el liderazgo en en “Santiago 3:2 Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo”. Si tientas a un líder débil, caerá en la red; si a un líder débil le haces pasar por pruebas, se rendirá; si a un líder débil le sacudes su vida con problemas, como las olas sacuden una barca, naufragará; Si a líder débil le sopla el viento de una murmuración, chisme, o mala doctrina, se dejará llevar como un ave con el viento, de un lado para otro. Si le tocas la herida a un líder herido se ofenderá con facilidad.

Algunos líderes débiles o heridos quieren que no se les ofenda para ejercer sus liderazgos, y eso es como que un alérgico al agua pida que no llueva, o que un alérgico al sol pida vivir siempre de noche, algo imposible, como es imposible que no hayan ofensa en este mundo, pero lo que si es posible es que haya líderes fuertes y sanos que no se dejan ofender, y que como dice Proverbios 19:11 dejan pasar la ofensa.

El pastor Charles H. Spurgeon dijo: “Dios ha hecho fuertes a algunos de sus hijos para que lleven a cabo obras portentosas para él. El Señor tiene sus Sansones aquí y allá, que se cargan a hombros las puertas de Gaza y las suben a la cumbre del monte”. Dios puede darnos las fuerzas de Sansón para hacer cosas imposibles como cargar a los hombros las puertas de la ciudad de gaza y subirla a la cumbre de un monte (Jueces 16). Pero si no nos dejamos fortalecer nuestras debilidades interiores, que son esos deseos, ambiciones, apetitos, gustos, afectos, emociones que no se deben tener y que parece que te dominan, fortalecer esa voluntad para hacer lo que se tiene que hacer, por el poder del Espíritu Santo como enseña Efesios 3:16, nunca seremos líderes fuertes. Si no hemos llevado nuestras heridas interiores rociadas con el vino de la desinfección y el aceite del perdón al mesonero, al Espíritu Santo para que las cure, no seremos líderes sanos.

No puede haber “montes de ofensas” en el corazón de un líder, montes como el que edificó Salomón para adorar falsos dioses (1Reyes 11:7-8) rencores, odios, faltas de perdón, etc. Cuando uno líder tiene un monte de ofensas en su corazón, es decir, una debilidad no fortalecida, o una herida no sanada, tiene un monte que ofende a Dios y un monte que creará un sistema celular no sano.

Bendiciones de lo Alto, P. Ángel Manuel Hernández Gutiérrez, Misión Cristiana Moderna


Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.