La oración por medio del Espíritu Santo, parte 2
Por Ángel Manuel Hernández Gutiérrez, pastor y fundador de Misión Cristiana Moderna www.misionmoderna.com
Una cosas es una experiencia con el Espíritu Santo y otra distinta ser lleno del Espíritu Santo. Una persona puede tener una experiencia con el Espíritu Santo y no haber sino llena del Espíritu Santo, como le pasó a Saúl cuando estaba persiguiendo a David (1 Samuel 19:23), él tuvo una experiencia con el Espíritu Santo, pero no fue lleno del Espíritu Santo, porque poco después de esa experiencia con el Espíritu Santo no solo continua con el deseo de matar a David (1 Samuel 20:30-31) sino que consulta a una hechicera (1 Samuel 28:11-16).
Una de las pruebas indudables de que una persona ha sido llena del Espíritu Santo y que tiene una relación estrecha con el Espíritu Santo no es solo el cambio de vida, sin o la continuidad de la obra de Cristo, es decir, el discipulado. Cuanta más comunión tenemos con el Espíritu Santo, más nos convertimos en colaboradores de él en la obra de hacer discípulos de Cristo. Esta ha sido nuestra experiencia con los cientos de líderes de nuestra Iglesia, cuando decae la ración con el Espíritu Santo decae la creación de nuevos discípulos.
Nuestros supervisores saben que deben cuidar por encima de todo las disciplinas del líderes relacionadas con la comunión con el Espíritu Santo, como son la oración personal y colectiva, la lectura de la palabra de Dios y su estudio, la comunión con otros cristiano que es también por donde nos llenamos del Espíritu Santo (Efesios 5:18-19).
La aparición del Espíritu Santo en la escritura no es algo nebuloso o impalpable, es algo que se hace presente con tal claridad y evidencias indudables, eso significa que cuanto mayor es la relación con el Espíritu Santo mayor es su obra , la continuidad del discipulado de Cristo. Por otro lado, esa obra de discipulado del Espíritu Santo es tan perfecta, que él crea unidad donde antes había división y unión entre parte que es casi imposible de reconciliar, y esta es también una tarea importantísima a la hora de alcanzar el mundo para Cristo, porque sin unidad es imposible que conozcan que somos discípulos de Cristo (Juan 13:35).
Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.