Crecimiento Sostenible
Por Ángel Manuel Hernández Gutiérrez, www.misionmoderna.com
“Siendo Josué ya viejo, entrado en años, el Señor le dijo: Tú eres ya viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por poseer” (Josué 13:1).
La conquista de toda la tierra que el Señor quera darle a Israel, no se llevó a cabo de forma rápida y absoluta, sino en un proceso progresivo que se completó con el reinado de David. El proceso de conquista fue gradual, por causa del mantenimiento de la tierra. No se podan dar territorios que no se iban a habitar porque entonces la tierra se convertira en un desierto, en tierra de fieras y chacales. Esto nos enseña que el crecimiento depende mucho de la capacidad para sostener lo que Dios nos da.
Dios no da almas para que estas se conviertan en tierra de depredadores, de demonios, porque no se las cuida o porque se las abandona. Dios no da almas para entregárselas al diablo. Para Dios es importantsimo el levantamiento de líderes que puedan sostener las almas que el entrega. El Señor dijo en Mateo 9:37, que la mies era mucha y que los obreros eran pocos, pero esa mies no iba a ser entregada a menos que hubiese obreros para la mies, por eso dijo en el versculo siguiente, “rogad, pues, al Señor de la mies, que enve obreros a su mies”. También dijo en Juan 4:35, que los campos ya estaban blancos para la siega, pero no puede haber siega, sino hay cegadores que sieguen, por eso dijo en “Juan 4:36 Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna…”.
Hace falta quienes entren en las labores de segar, como dijo el Señor en “Juan 4:38 Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores”. Dios está esperando por líderes o nuevos obreros, para entregar las almas. Cuantos más obreros haya más almas entregará. Un líder debe levantar nuevos líderes para recibir nuevas almas, y para que no se le pierdan las que va recibiendo. Jesús dijo en “Mateo 25:29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado”, y esto es una ley del Reino de Dios. Aunque Dios siempre da al que no tiene, Él no da más al que menos tiene sino al que más tiene. Si un líder no se preocupa por levantar nuevos líderes, no se está preocupando por multiplicar el talento que Dios le dio. Porque las almas que Dios nos ha dado son talentos con la semilla de la multiplicación en su interior. Si no nos preocupamos por multiplicar las almas que Dios nos ha dado, Dios nos la quitará y se la dará a otro que las multiplique (Mat. 25:27-28).
Un líder no debe conformarse nunca con lo que tiene (Rom. 12:2), porque Dios quiere darle mucho más. Cuando un líder se conforma con lo que tiene termina perdiéndolo. Un líder debe aprender a multiplicar lo que tiene, porque a multiplicar se aprende. En la parábola de los talentos vemos que el Señor le dijo al que no multiplicó su talento que deba dárselo a los banqueros (Mat. 25:27), no para que se lo quitaran o perdiera, sino para que ellos le ayudaran a multiplicarlo. Para que haya crecimiento y sea sostenible, debe haber nuevos líderes.
Bendiciones de lo Alto
Ángel Manuel Hernández Gutiérrez, www.misionmoderna.com
Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.