La ayuda a los líderes
“Y Gedeón le respondió: Ah, señor mo, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó el Señor de Egipto? Y ahora el Señor nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas” (Jue 6:13).
El Ángel del Señor, se le aparece a Gedeón y le dice que el Señor está con él. Pero Gedeón le dice que si el Señor está con ellos porque están siendo devastados por los madianitas. Sin embargo en el comienzo del captulo el texto dice, “los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del Señor; y el Señor los entregó en mano de Madián por siete años”. Al parecer a Gedeón le haban contado las maravillas que el Señor haba hecho con el pueblo de Israel cuando los sacó de Egipto, pero no le haban contado las cosas malas que haba hecho Israel, porque Gedeón no tena ni idea de porque el Señor estaba permitiendo que fueran devastados por los madianitas. Lo cierto es que estaban siendo devastados por sus pecados. El pecado siempre es castigado, como dice “Salmos 39:11 Con castigos por el pecado corriges al hombre, Y deshaces como polilla lo más estimado de él; Ciertamente vanidad es todo hombre. Selah”. El castigo es correctivo, no viene para destruir sino para corregir, para que el pecador desista de su pecado y no vuelva a cometerlo. El castigo corrector, nunca viene inmediatamente, porque como se trata de corregir, pues viene cuando la persona puede ser corregida. Y como no viene la corrección inmediatamente pues hay quienes piensan que sus pecados no tieneN consecuencias, pobres ilusos. Dios no puede corregir a alguien mientras se encuentra cado. Primero lo tiene que levantar y después corregir. Por ejemplo, si uno de nuestros hijos hace algo en desobediencia que le causa una herida, primero lo llevamos a ser curado y después de ser curado lo corregimos. Dios es igual, primero levanta al cado, lo fortalece y luego corrige su pecado. Por eso, muchas de las correcciones vienen cuando mejor estamos, cuando más fuerte estamos, ah nos corrige. Pero como ya no nos acordamos del pecado cometido, pues decimos como Gedeón, “si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto?”.
Y Dios levanta un líder que restaure la vida de Israel, porque la restauración de nuestras vidas cuando hemos cado, no se puede lograr por uno mismo, necesita de la ministración de los demás. Es un acto de orgullo y arrogancia, decir que no necesito a nadie sino al Señor para levantarme, porque el Señor se vale de otros para levantarnos, como dice “Eclesiastés 4:9 Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante”. Hay quienes llevan intentando levantarse solos mucho tiempo y seguirán as, hasta que decidan pedir ayuda para que su compañero le ayude a levantarse.
Bendiciones de lo Alto
Ángel Manuel Hernández Gutiérrez
www.misionmoderna.com
Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.