La Trampa del Super Líder
por Ángel Manuel Hernández Gutiérrez
“Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Od ahora, rebeldes!…» (Núm. 20:10).
Esta expresión de Moisés parece exagerada, pero cuando leemos la que dijo el Señor en Marcos 9:19 “…¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar?…”, llegamos a la conclusión de que la gente quema mucho, porque a veces las personas que ministramos son muy injustas e ingratas, y muchas veces tenemos que lidiar mas con problemas que con bendiciones. Y esto agota mucho, como podemos ver en las palabras de Moisés y del propio Señor Jesucristo. Agota tanto, que muchos líderes tienen deseos de tirar la toalla, porque se ven a si mismos como los espas de Israel, como langostas frente a gigantes (Núm 13:33). Y si tu te sientes as, tengo una noticia para ti, no eres el único, no eres la excepción, la excepción son los que no se sienten as. Yo me he sentido as muchas veces y creo que me quedan aún muchas más veces por sentirme as, porque es algo normal.
El problema está cuando nos creemos super líderes, héroes del reino de Dios, cuando creemos que sentirse as no es normal en un líder. El problema está cuando nos creemos el mito de que los que ministramos no necesitamos ministración. Cuando creemos que podemos volar sobre los problemas como Supermán, escalarlos como Spiderman, y aguantar lo que nos echen encima como el Increble Hulk, que no pasa nada. Te has dado cuenta que todos los super héroes son seres solitarios, como lo somos todos los que nos hemos credo super líderes, que alguna vez hemos visto a los colegas de ministerio como competidores en vez de amigos y compañeros que necesitamos. Nos hemos acostumbrado a ponernos la capa y el antifaz en cada reunión o encuentro con otros. Nos hemos acostumbrado a nuestro falso rol de super líderes, hasta que un da algo sucede en nuestras vidas que nos muestra que no tenemos super poderes, que no volamos, que no podemos escalar paredes, y que nos duele y hiere lo que nos lanzan encima, descubrimos en definitiva, que los super líderes no existen, que necesitamos tanta o más ministración que aquellos a los que ministramos. Pero no dejamos que nos ministre nadie, porque hemos cado en la trampa del super líder, pagando el precio de la soledad, de la ayuda de nadie.
Y comenzamos a sentir que nada nos llena, que ya no tenemos esa motivación de antes, que ya no sentimos la adrenalina de servir al Señor, y entonces hay que buscar nuevas emociones, y subimos a la azotea como el Rey David, en vez de ir a la batalla con nuestros hermanos (2Sam 11), y comenzamos a caer otra vez en aquello que habamos vencido en el pasado, y nuestro viejo hombre comienza a resucitar. ¿Por qué? porque nadie nos dijo que no somos super líderes. Pero hoy yo te lo quiero decir, y quiero que te lo repitas a ti mismo, ¡no soy un super líder!, necesito ser ministrado, necesito a mis hermanos, a mis consiervos, a mi pastor, a mi iglesia, necesito ayuda.
Jesús dijo en “Mateo 11:28 Venid a m todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”, y Pablo dijo en “1Corintios 12:27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”, ¿Qué significan estas dos verdades? Que el descanso de Cristo está a través de su cuerpo, de nuestros hermanos, que necesitamos orar, ministrarnos los unos por los otros (Sant. 5:16), preocuparnos los unos por los otros (1Cor 12:25), someternos unos a otros, revestirnos de humildad, porque Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes (1Ped. 5:5).
Quitemonos nuestro antifaz, nuestra capa, nuestro disfraz de super líderes y dejémonos ministrar por todos, aún por los más niños (Mat. 21:16).
Bendiciones de lo Alto
Ángel Manuel Hernández Gutiérrez
www.misionmoderna.com
Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.