La importancia de la Oración
by Ángel Manuel Hernández, www.misionmoderna.com
, Islas Canarias, España
John Wesley creo varios grupos para poder alcanzar a las masas. Uno de ellos era “las bandas”, que eran grupos pequeños que se reunan una vez por semana, llegaban puntualmente, comenzaban con un canto u oración, compartan testimonios y dificultades en la vida cotidiana, y tenan un líder. Luego creo otros grupos denominados “La Sociedad Selecta”, que estaban compuestos sólo de líderes, un grupo de unas diez a doce personas, encargados de desarrollar las estrategias, la logstica, y que además reciba un estudio especifico. Luego formó otros grupos denominados “Sociedades para los nuevos contactos” y otro que se denominaba “Sociedades para los penitentes”, que eran los que por una razón u otra se apartaban de la iglesia. Wesley deca que las personas después de su conversión necesitaban un proceso de crecimiento en la gracia y conocimiento de las cosas de Dios, es decir, que Wesley tenia toda una ruta de crecimiento, que logró entre otros méritos, alcanzar cien mil personas en tan solo seis meses. Pero a pesar de toda esta estrategia, su ruta y su gran dedicación, Wesley dijo: “parece que Dios no hace nada hasta que uno no ora”. Es lo mismo que dijo el Apóstol Santiago, pero en otras palabras, “Santiago 4:2 … no tenéis lo que deseáis, porque no peds”. La palabra pedir aqu tiene el significado de preguntar, de poner en sus manos lo que estamos haciendo o pretendemos hacer. No orar es ir sin Dios a hacer la obra de Dios, que paradójico. La enciclopedia de la Biblia, Ed. Garriaga, dice que la naturaleza de la oración, “nace del sentimiento instintivo o consciente que tiene el hombre de su propia indigencia y de la fe en un Dios omnipotente, sabio, justo, bueno, creador de todas las cosas y presente en la creación y en la historia con su providencia”.
La oración es un arma muy poderosa, ella trae el poder del cielo a la tierra. Pero no cualquier oración, sino la oración con atención y sentimiento. Algunos creyentes oran sin pensar, ni sentir lo que oran, creen que soltar una letana de palabras por la boca tiene algún resultado, pero esas oraciones no llegan al cielo. Hay un término en hebreo, el término “Kabaná”, que se usa para la acción de orar, los judos dicen que se debe “orar con Kabaná”, esto es orar con “atención y sentimiento”. Por ejemplo, la escritura dice en “Lucas 18:11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo…”. Hay creyentes que como no oran con atención y sentimiento, oran consigo mismos y no con Dios. Cuando uno ora debe sentir lo que ora, creer lo que ora (Mat 21:22), aplicarle certeza y convicción a sus oraciones (Stgo 1:6). La iglesia dispone de un arsenal de armas espirituales muy poderosas, que sólo se pueden manejar por medio de un oración muy implicada. La célula que ora sin cesar (1Tes 5:17), con atención y sentimiento, se convierte en un arma letal contra la obra del enemigo. La célula o creyente que no ora de esa manera, vive de las migajas del Reino de Dios (Luc 16:20-21), recibe sólo lo básico (Mat 6:25-33), vive bajo constantes tentaciones (Mat 26:41). Cuando clamamos, es decir, oramos con atención y sentimiento, Dios siempre responde, como promete “Jeremas 33:3 Clama a m, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. Clamar es dejar que nuestro odos escuchen lo que siente nuestro corazón.
Dr. Ángel Manuel Hernández
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Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.