El equipo es un antdoto contra el desánimo

El desánimo es uno de los problemas mas grandes que enfrentan los líderes. El Dr. John Stott en su libro “los desafos del liderazgo cristiano”, muestra que los dos grandes desafos del liderazgo es el desánimo de los líderes y la fragilidad del cuerpo. También el Dr. Joel Comiskey, dedica todo el capitulo 3 de su libro “Como ser un excelente asesor de grupos celulares”, a “animar” y enseña cosas como se debe empezar las reuniones animando. Esto nos lleva a afirmarnos en la necesidad de un equipo de líderes que genere, a través del poder de Dios, mucho ánimo y mucha fortaleza.

Cuando los líderes trabajan en desánimo, la escritura nos muestra que caen en cinco cosas: hacen oraciones equivocadas (Números 11:14-15; 1Reyes 19:4), tienen palabras equivocadas (Números 21:4-5), pensamientos equivocados (Mateo 11:2-3), visión equivocada (Números 13:25-33), acciones equivocadas (Números 20:7-11), y se acaba en lugares equivocados (Jonás en el pez, Abraham en Egipto, Pedro frente al fuego de los enemigos de Cristo).

Las reuniones de equipos de líderes deben proveer principalmente de ánimo. Es por eso que el Apóstol Pablo recorra las Iglesia para confirmar los ánimos de los discpulos (Hechos 14:22). Y esto lo haca repetidas veces, como dice en “Hechos 15:36 Después de algunos das, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están”.

En el Antiguo testamento hay una palabra hebrea que es la palabra “kahah”, que significa “perder el ánimo” (Isaas 61:3, “Espritu angustiado”). Esta palabra está muy relacionada con la oscuridad. Y todos sabemos que ganar almas es una lucha contra las tinieblas, porque el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio (2 Corintios 4:4), y esa lucha contra las tinieblas desgasta el ánimo, por lo que requiere ser renovado constantemente.

¿Qué significa animar? En Filipenses 2:19, la palabra ánimo, aparece como la palabra griega “eupsujéo” que significa “estar de buen espritu”, es decir, de buena actitud. Y ese es el propósito principal de infundir animo, recobrar la buena actitud. Porque el liderazgo debe realizarse con buena actitud, voluntariamente, como dice “1Pedro 5:2 Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto”. Por otro lado, la palabra “animar” en castellano, significa: dar vida o expresión, comunicar aliento y entusiasmo, dar movimiento, calor, fiesta, infundir vigor a un ser viviente, etc. Y como esto es una tarea exclusiva del Espritu Santo, la responsabilidad del líder es reunir al equipo para que ese ánimo del Espritu Santo, aflore y se manifieste en todos.


Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.