DISCIPULADO Y EVANGELISMO

El liquen es un organismo que crece en los lugares inhóspitos, áridos, donde no crece absolutamente nada. El liquen es una simbiosis orgánica, una unión entre un hongo y un alga, que juntos crean un terreno fértil y productivo. El discipulado y el evangelismo deben estar en simbiosis, en una unión natural que cree en la célula un terreno fértil de crecimiento y evangelismo permanente. La célula debe edificar a los santos y ministrar a los no creyentes. Evangelizar y discipular deben estar sincronizados como vemos en 1Corintios 3:6-8, especialmente el versculo 8 donde dice “Y el que planta y el que riega son una misma cosa”, es decir se sincronizan.

¿Pero como puede hacerse esto?

En primer lugar, entendemos que es la palabra de Dios la única que puede convencer a los santos y convertir a los pecadores, pero toda palabra sin excepción, ya que toda ella es perfectamente útil en este propósito, como vemos en 2 Timoteo 3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. Es decir, que toda palabra de Dios es perfectamente discipuladora y evangelizadora a la vez. Pero es ah donde entra la pericia del que desarrolla la lección. Yo siempre desarrollo las lecciones para células pensando en “creyentes nuevos”, no en creyentes más antiguos, ni en no creyentes, sino en creyentes “recién convertidos”. No doy por sentado nunca el conocimiento bblico, y de esa manera enseño en profundidad sobre cualquier tema. Y al no dar por sentado el conocimiento bblico, el no creyente lo entiende y el creyente más antiguo o el más nuevo se edifica. Por ejemplo, si hablo del sacrificio y pongo como ejemplo a Abel, no doy por sentado que todos saben quien es Abel, sino doy una breve explicación de quien es Abel.

En segundo lugar, tenemos que entender que es el Espritu Santo el que convence de pecado (Juan 16:8). Esto quiere decir que la salvación de un alma presente en la célula, no depende de nosotros, ni siquiera de la propia persona, sino del Espritu Santo (Romanos 9:15-7). As que el líder de célula debe colaborar con el Espritu Santo, preparando la atmósfera de la célula a través la alabanza, la adoración, o la oración, para que se derrame la gracia de la salvación y se cree ese momento o tiempo favorable de salvación, como dice 2 Corintios 6:1 As, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. 2 Porque dice: En tiempo aceptable te he odo, Y en da de salvación te he socorrido. He aqu ahora el tiempo aceptable; he aqu ahora el da de salvación. Por otro lado sabemos que es Dios el que ha trado la persona nueva a la célula (Hechos 2:47), eso quiere decir que el Espritu Santo ya ha estado trabajando en él antes de que asistiera.

En tercer lugar, es muy importante hacer un llamado a la salvación al terminar la célula y si hay nuevos all. Nosotros en las células, al terminar la lección, le preguntamos directamente a la persona o personas nuevas, si quieren entregar su vida a Jesucristo y recibirle como su salvador personal, es muy raro que alguien diga que no, y si dice que no, generalmente dice que si el domingo en la celebración.

Toda célula debe edificar al creyente y convertir al no creyente, de hecho el Dr. Cho, padre del movimiento celular moderno, siempre enseñó eso.


Publicado originalmente en Joel Comiskey Group.