Devocionales

El aguacero. (Devocional 09Dic)

ORACIÓN:  
Que tu me cubres 
Del aguacero, tú eres mi palabra mi consuelo 
Que tú me guardas 
Hasta que escampa, luego se asoma el sol por la ventana 
 
Tú eres de mi vida el sustento, solo de tu amor me sostengo 
Si tú me abrazas vuelve ya la calma 
Si tú me arrullas me duermo, cuando me consientes yo siento 
Que solo tu amor llena ya mi alma. 
El aguacero (Pescao vivo)
 
 
BIBLIA:
Lucas 12: 54-56 (TLA)
Jesús le dijo a la gente:
«Cuando ustedes miran hacia el oeste, y ven una nube en el cielo, dicen: “¡Va a llover!”; y en verdad llueve. 55 Y si ven que sopla viento desde el sur, dicen: “¡Va a hacer calor!”; y así pasa. 56 ¿A quién tratan de engañar? A ustedes les basta mirar el aspecto del cielo y de la tierra para saber si el tiempo será bueno o malo. ¡Pero miran lo que yo hago, y no son capaces de entender que son señales de Dios!
 
Esa canción me encanta y siempre que la escucho la canto como una oración porque inmediatamente me imagino en medio de una lluvia de esas con rayos y todo. Me imagino caminando y que de repente se viene el chaparrón; no cuatro gotas, ¡NO! en plan diluvio universal, y aunque me encanta la lluvia y el frío, una lluvia tan intensa no es nada agradable, menos cuando te estás mojando todo, tienes los zapatos llenos de agua y el frío te cala en los huesos. 
 

¿Qué hace falta para que empiece un aguacero? Que haya buen tiempo. Se mueve algún frente frío que viene de no sé donde, un ciclón, un esto o lo otro y se acaba el buen tiempo. Empieza la tormenta. Y, un poco así es nuestra vida! Basta con que estés en uno de los mejores tiempos que has vivido, ni planeado te sale todo tan bien cuando de repente, ¡pum, toma aguacero!, y con él el enfriamiento, las pocas ganas de seguir en la batalla... se va el calorcito que sentías.

 ¡Yo era una experta en quejarme por tener que vivir tormentas! Pero cuando leí el versículo de arriba Dios confrontó mi corazón, porque creo que ÉL quiere que le vea sentido a todas las cosas que vivo, que vivimos, pero muchas veces entre la queja, la pereza, la inmadurez de la edad, la dejadez, y todo lo que le permitimos al enemigo traer a nuestra vida cuando nos sentimos en tormenta, no vemos las señales de Papá. Ni nos acordamos de esos momentos donde hemos creído que está con nosotros, ni nada de nada. Pero mira lo que dice Salmo 84: 5-6:

Dichoso el que tiene en ti su fortaleza,
    que solo piensa en recorrer tus sendas.
Cuando pasa por el valle de las Lágrimas
    lo convierte en región de manantiales;
también las lluvias tempranas
    cubren de bendiciones el valle.
 
Esta fue otra palabra que me dio en un momento de aguacero e inmediatamente trajo no sólo paz sobre mi vida, también trajo ganas de estar en la tormenta; empecé a analizar porqué la estaba viviendo, le hice unas cuantas preguntas a Dios y seguí, y ocurrió algo espectacular, fue una tormenta de las que más he aprendido, por que no sólo pude ver las señales de Dios moldeándome, sino que de tanta lluvia "se formó" un valle de bendiciones en mi vida.
 
Así que si tú, al igual que yo, no puedes ver una nube por que ya te metes dentro del cascarón del miedo o de cualquier sentimiento destructivo, ¡anímate a disfrutar del aguacero! Realmente pasa algo increíble cuando dejamos que Papá nos cubra y sea nuestro paraguas y nuestro refugio hasta que escampa y se asoma el sol por la ventana. ¡Lo recomienda alguien que sabe de tormentas! 
 
¡No te pierdas la oportunidad que Dios te da de apegarte a él en los aguaceros! Tu corazón no será el mismo cuando termine, se formará un valle, ¡un valle de bendiciones!
 
INTERCESIÓN: Oremos hoy por todas las personas alrededor del mundo que están aceptando y aceptarán a Jesús hoy, para que sigan adelante y puedan conocerle personalmente.
 
Diana Parra. Líder MCM.
 

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