Devocionales

En las malas noticias, TÚ mi seguro.

ORACIÓN: ¡Gracias maravilloso salvador por este lunes, esta semana que empieza y que ¡a saber lo que traerá! Gracias por cada situación que me permite alabarte. En tu presencia encuentro la seguridad y la libertad que necesito. Perdóname por lo malo que he permitido en mi corazón y sácalo, límpiame y quedaré más blanca que la nieve. Rompe las cadenas de temor que vienen cada día. Yo decido aferrarme a ti. 
BIBLIA:
Isaías 8: 11-14a
El Señor me dio una firme advertencia de no pensar como todos los demás. Me dijo:
«No llames conspiración a todo, como hacen ellos,
ni vivas aterrorizado de lo que a ellos les da miedo.
Ten por santo en tu vida al Señor de los Ejércitos Celestiales;
él es a quien debes temer.
Él es quien te debería hacer temblar.
Él te mantendrá seguro.
Vivimos en un mundo en el que tenemos acceso a toda la información que queramos sólo con encender la tele o darle click a un enlace. Vemos toda la maldad que se mueve por el mundo y esto nos produce inseguridad, miedo, rabia, tristeza. Vivimos atemorizados por las cosas que escuchamos, ¡y es comprensible! Nosotros no podemos saber todas las cosas que nos pueden pasar las 24 horas del día, ni conocemos las intenciones de cada persona que nos rodea. 
 
Pero podemos ver en ese versículo una advertencia que Dios nos hace y que deberíamos tomarnos muy en serio. Nos dice que no pensemos como los demás y que no temamos a lo que ellos temen, ¿Ellos, quiénes? Los que no tienen puesta su confianza en Dios. 
 
La gente adulta vive más preocupada, y es normal, tiene mucho a su cargo, hijos, cosas que pagar, responsabilidades. Y es aquí donde Dios te dice: Yo te mantendré seguro pero sólo si no temes a lo que temen los demás, aquellas cosas que escuchas y asfixian tu fe y tu confianza en mí.
 
Los jóvenes, en cambio, parece que cada vez siente menos miedo, ahora viajan a cualquier sitio, hablan con cualquiera por las redes, parece que están abiertos a vivir situaciones que en los tiempos de antes serían impensables. Pero esto hace que no quieran la seguridad que Dios da, por que no quieren temerle a él, el problema es que sin esto, Dios no puede ser ese seguro que promete ser.
Y temer a Dios no significa tenerlo miedo, significa ese respeto de saber que en un abrir y cerrar de ojos él puede destruirlo todo. El poder que él tiene nadie más lo tiene, ni su conocimiento ni su visión ilimitada de las cosas. 
Sea cual sea tu edad, el pensamiento del mundo no debe de ser el tuyo, sea lo que sea que escuchemos o veamos, nuestro seguro es Dios, y nos dice claramente que confiemos en él. Nos llama a confiar en él y a tenerlo por Dios en nuestra vida. 
 
En un mundo donde la maldad se mueve sin freno, necesitamos estar seguros. No podemos vivir atemorizados por otros como nosotros, que se mueven por la oscuridad que llevan dentro. Si decimos que tenemos a NUESTRO DIOS como lo más en nuestras vidas y tememos a su gran poder, no sintiendo miedo pero si conociendo que su poder es extremadamente potente y que es nuestra elección vivir bajo su protección o no, entonces podemos vivir tranquilos creyendo a la promesa de que nos mantendrá seguros.
 
Da igual la edad que tengas, ¡créele!, escucha sus advertencias más que lo que escuchas a los demás con sus pensamientos de queja y de temor. Tampoco te creas eso que a esta generación le encanta oír, eso de: vívelo todo, experiméntalo todo que sólo hay una vida y hay que vivirla, porque eso no es andar bajo el temor del señor, y eso no te asegurará ni tu vida ni tu alma. 
 
¡Demos espacio a las advertencias y a las promesas de DIOS para nuestra vida y viviremos bien, confiados y seguros!
 
 
INTERCESIÓN: Toma un momento para orar por todo lo que pasa a tu alrededor, todas esas malas noticias que te llegan y para que Dios traiga seguridad a los corazones de aquellos que si le temen y que no dejen asfixiar su fe por todas las cosas malas que pasan.
 
Diana Parra. Líder MCM.

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